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- 2013/06/18

Nuevo disco de Los Zigarros

Los Zigarros presentan su primer disco.



GUÍA DE ESCUCHA
Cayendo por el agujero. Blues acelerado que toma adopta su ritmo del garage de los 60. Con menos caña sería John Mayall. Una letra muy dura acerca de una historia de adicciones que pasó a su alrededor. Siempre hay un agujero que no ves venir y que te puede atrapar.
Hablar, Hablar, Hablar. "Hablar para no decir nada". Un single espectacular, directo como una bala. Estás en el curro mirando la hora y deseando que suene la sirena para salir a escape y vivir el viernes, sábado y domingo apurando la diversión hasta sus últimas consecuencias Una celebración de la eterna diversión juvenil.
No obstante. Oportuna versión de un genio: Pappo El Carpo. Rock muy básico, muy AC/DC, con una letra tan simple, como efectiva. Lo que suena es un ensayo en el disco. Quedó tan bien y tan orgánico, que Carlos Raya aprovechó aquella toma primera y espontánea.


Desde que ya no eres mía. Terapia para corazones heridos. Historia de celos, de ese veneno que a veces te intoxica, cabalgando sobre un riff y una guitarra con trémolo que se vuelven irresistibles: "Voy a perder la cabeza otra vez". Ese puñetero desamor...
Tras el cristal. "La balada" del disco. Con aroma de años 70 y a ritmo suave y rockero a la vez -Aerosmith-, con esta canción se salta de una cosa a otra sin red. De un viejo amor a un nuevo amor. A otra cosa, mariposa. Es rock, sigue siendo puro rock, con filo.
Bailar. Una trepidante canción compuesta pensando en Carlos Segarra -para Ovidi, el cantante, "el mejor". Un estribillo de esos que te persiguen horas después de haber visto a los Zigarros en vivo; de los que se agradecen en cualquier emisora de radio. Amor y sexo a partes iguales.
Como un puñal. Algo distinto con ecos de Layla y All things must pass. Abre el espectro musical del grupo con acordes y arreglos más sofisticados. George Harrison se hace presente en la estrofa. Canción de despedida, no hay nada que hacer. Solo levantarse del suelo en medio de un huracán.
Voy hacia el mar. Siempre el deseo de ir a un lugar mejor, huir de la ciudad y sus mil y un agobios. Una canción dinámica, ideal para escuchar en el coche mientras uno se muere de ganas de vislumbrar la playa.
Que harás, amor. Tema Rodríguez a tope, otra de las grandes influencias de los Zigarros. La letra habla de lo que puede ocurrirle a la pareja del músico cuando su movida explota y el éxito trastoca toda su vida. Una canción sencilla, fresca, divertida y que te obliga a mover el pie desde el primer compás.
Dispárame. Un tema totalmente AC/DC que va a sorprender. Un futuro himno para estadios repletos de rockeros. Un cañón con una letra que ofrece varias lecturas: dispárame una flecha al corazón, dispárame tu energía, dispárame un hit que me llegue y me enamore... El rock más directo posible.
Los muertos. Un acercamiento al Loquillo de La mataré. Acordes no tan alegres para una letra nocturna, yendo de un concierto a otro, agotando la energía, vislumbrando el lado oscuro. Una ráfaga de ametralladora rockera para cerrar un disco redondo.  
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